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Dentro de los catálogos abra un instructivo ilustrado que funciona como guía para todos aquellos compradores que buscan capturar un estilo en especifico, allí se haría referencia a los distintos trabajos de artesanos y diseñadores para que el usuario pueda adquirir esos mismos artículos. Se usan códigos de color y nombres sencillos que aluden a la cultura mexicana para fortalecer la narrativa entre el artista y la obra.
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El producto esta dividido en dos categorías, los módulos, que es desde donde nace la utilidad del espacio en sí mismo, y los objetos de diseño, que encienden con propósito el espacio y lo vuelven funcional. Al estar ambas directrices en perfecta sintoniza se logra alcanzar un espacio que es tanto eficiente como bello. Para el diseño de los modelos se requeriría tener un expertee en arquitectura o ingeniería, aunque también se pretende incluir a los diseñadores y artesanos interesados como sujetos explotadores de lo inédito, cuya misión es la de volver el espacio un todo funcional.


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Para evitar el mal uso de los planos de diseño, se venderán los derechos sobre las piezas una vez adquirida la licencia. Con esto también se legitima el trabajo de los artesanos y se garantiza un flujo constante de dinero para aquellos diseñadores y arquitectos que antes dependían de una cartera de clientes, esto implica una mayor estabilidad económica para todos los colaboradores.
La lectura del los planos es en realidad muy sencilla, pues el modelo esta prefabricado y solo necesita ensamblarse. Simplemente se señalaría en donde habría que hacer cortes y conexiones en caso de que ser necesario, y a que distancias se encuentran los cables y tuberías del piso. El resto es bastante intuitivo y solo requiere de un conocimiento básico de plomería y carpintería. Los materiales de construcción serán los mismos que se emplean tradicionalmente, por su puesto, la anatomía del espacio determinará su forma y tipo.